Cuenta la tradición que Artajerjes, rey de Persia, enfermó gravemente y ofreció a Hipócrates riquezas y honores si acudía a curarlo.
Hipócrates se negó porque Persia estaba en guerra con Grecia.
No fue un gesto político, sino ético:
no aceptaba ejercer la medicina como moneda de poder.
La medicina no debe someterse ni al poder ni al dinero.

